Marina Ayán Tejero

Marina Ayán Tejero, multidisciplinar y polifacética , bailarina, pedagoga, coreógrafa, y coach transpersonal con 30 años de experiencia en el campo de la enseñanza de la danza, el movimiento y el bienestar del cuerpo. Desde el 2013 combina su labor de pedagoga, con el acompañamiento como coach transpersonal y formadora en crecimiento personal y mindfulness.

Te doy  una cálida  bienvenida a este espacio web. Te agradezco de antemano el interés,  y te invito a una lectura atenta de este apartado, esperando que sea de tu interés.

Me dedico al coaching cuerpo-mente a través de distintas disciplinas como son la danza, la reeducación corporal, Pilates , hipopresivos y el coaching personal en educación transpersonal, ofreciendo a las personas  la oportunidad de conocerse mejor , tomando conciencia de quiénes son y hacia dónde quieren dirigirse en la vida. Acompaño a encontrar esa conexión desde lo más profundo de uno mismo,  para hallar un bienestar, a veces a través de las técnicas físicas y otras a través de lo mental y emocional. Todo ello mediante herramientas que se van incorporando en sus vidas poco a poco, haciendo que se sientan cada vez más  en coherencia  con su cuerpo, mente y esencia vital. Tengo la certeza de que así es, pues es un camino por el que yo misma he transitado. Un camino de 30 años de experiencia laboral y vital que continúa, pues para mí, es maravilloso mantener un espíritu despierto de aprendizaje. Curriculum vitae

¿Cómo llegué hasta el  Coaching Transpersonal ?

A la edad de 8 años comencé con mis estudios en danza Clásica  donde además de aprender un amplio conocimiento del cuerpo, disciplina, constancia y perseverancia, etc. desarrollé una gran sensibilidad y un gran amor por las “Artes” en general.

Mi carrera dancística continuó como bailarina de danza contemporánea, compaginándola  con la de coreógrafa y pedagoga. Amplié mis estudios en Pilates, Feldenkrais, Antigimnasia, etc. Fruto de ello  y de muchos años de experiencia surge lo que llamo Coaching Corporal (Método Mayan).

Llevo enseñando y trabajando con grupos de adultos, jóvenes y niños casi 30 años. Un currículo vario pinto en distintas áreas, empresas, instituciones y proyectos educativos.

Hasta aquí y a nivel profesional todo muy bien, pero un buen día hace unos años, ensayando un dúo que estaba coreografiando, mi espalda se quebró. Esto, a nivel profesional y personal, fue un momento muy doloroso.  Me diagnosticaron una importante hernia discal y tuvieron que operarme. Este acontecimiento, no exento de sufrimiento, me llevó a  reflexionar y crecer mucho. No paraba de preguntarme todo el tiempo “¿por qué? “y durante un retiro de silencio y meditación la pregunta cambió a “¿para qué?”.

Era la primera vez que asistía a un evento así. Fue en  esa conexión con el silencio donde algo se despertó. En aquel momento tomé la decisión de ver este acontecimiento como una oportunidad  en vez de una desgracia. No tenía ni idea de si podría bailar después de la operación y seguir con mis clases, es decir, continuar con mi forma de vida hasta el momento. Ya lo había hecho más veces, volvería a levantarme de la “caída” una vez más. Pero esta vez desde otro lugar más consciente, desde una mirada más honda, la conexión plena conmigo misma.

De pronto me di cuenta que podía enfocar este hecho desde otra perspectiva, aprovechar el tiempo que iba a estar de baja como el momento para estudiar algo que siempre me había gustado y que por distintas circunstancias no había podido hacer.  No podía ser de otro modo que conectando con mi esencia, creciendo, aprendiendo, reeducándome y haciendo una versión mejor de mí misma. De pronto me vi entusiasmada con la idea de  poder, con mi experiencia vital, y las  herramientas adquiridas, ayudar a otras personas a levantarse en la adversidad. Acompañarlas y guiarlas en momentos en los que a veces no sabemos por dónde tirar o por dónde continuar caminando en la vida. Ya sabía “para qué“. Lo había encontrado, lo había entendido.

Gracias a las buenas manos del neurocirujano que me operó, a día de hoy me encuentro bastante bien y me muevo prácticamente cómo antes de la operación, de manera que sólo puedo dar gracias a la Vida, por todo el aprendizaje y crecimiento que esto me trajo.

En la actualidad compagino mi trabajo como profesora de Pilates, Bienestar Físico y el Método Mayan, con el de coaching y coordinadora del área de movimiento del Aula social del teatro real .

Coaching y educación transpersonal

- Coach: ­ entrenador, preparador. - Educar: del latín educere, sacar, extraer, guiar. - Transpersonal: más allá o a través de lo personal.

La unión de estos tres términos, siento que tienen mucho que ver conmigo y  con  el desarrollo de mis capacidades para acompañar a las personas a sacar lo mejor de ellas. Orientarles a sentirse bien, recuperar y recordar que la  Esencia Vital en conexión con nuestro Cuerpo-Mente, nos hace vincularnos a la Vida y al mundo como un Todo, no cómo algo separado, desunido. De dentro hacia fuera, alentándolas a emprender un sendero de transformación a través de procesos, herramientas y  dinámicas que les dirijan a realzar sus valores, desplegando sus potenciales y haciendo una mejor versión de sí mismas, sosteniéndolas para  que se sientan como lo que son, seres únicos e irrepetibles.

El Cuerpo, la Mente y la Esencia o Espíritu, forman un “Todo” y es vital que actúen alineados y en total coherencia.

Me alegra profundamente haber llegado hasta aquí porque me he enriquecido,  he evolucionado y ahora tengo la certeza de poder seguir aplicando la creatividad artística desarrollada en mi vocación en el mundo de la danza y ponerla al servicio del acompañamiento de personas que deseen seguir creciendo, creando, jugando y bailando la vida desde la esencia más profunda de su Ser.

Durante todo este camino recorrido hasta ahora, he sido acompañada y desde aquí quiero agradecer a mis padres que aunque se marcharon muy pronto y siendo yo muy joven, dejaron sembradas maravillosas semillas en mí y en mis hermanos. A mi compañero de vida, por su apoyo y amor, a mi hijo, que representa la ilusión y la confianza en el futuro, a mis amistades y a todas las personas que confían en mí y  me acompañan en este viaje  que es  la Vida. También agradecer a las personas y circunstancias que se presentan adversas y hostiles, porque con ellas también me instruyo, aprendo y crezco.